sábado, 16 de enero de 2010

SONETO A JESÚS CRUCIFICADO: EL MÁS PERFECTO ACTO DE CONTRICIÓN



No me mueve, mi Dios, para quererte,
el cielo que me tienes prometido;
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una Cruz y escarnecido;
muéveme el ver tu cuerpo tan herido;
muévenme tus afrentas y tu muerte.
. Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.
.
No me tienes que dar porque te quiera;
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero, te quisiera
.


Recemos diariamente este soneto que constituye el acto más perfecto de contrición. Si sale realmente de nuestro corazón borra cualquier pecado -aunado al propósito de no pecar más y de acudir a la confesión sacramental a la brevedad posible-. Luego de rezarlo así y en caso de morir, iremos a la bienaventuranza eterna.
.
No olvidemos que para recibir cualquier sacramento de vivos -comunión, confirmación, extremaunción, matrimonio y orden sacerdotal- se requiere necesariamente la confesión sacramental con el sacerdote, aunque ya se haya realizado el acto de contrición perfecta.

------------------------------------------------------------------------------------------------------------------


0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada